lunes, febrero 08, 2010

Reseña / Crítica: Violines en el Cielo - Departures

Te vas a morir.

Yo me voy a morir.

Todos nos vamos a morir.

Pero nuestra muerte puede representar una nueva perspectiva de la vida para los que se quedan en este plano existencial.

Ésa es la premisa principal de おくりびと, Okuribito, también conocida en EUA como Departures y en México como "Violines en el Cielo" (pésima traducción del título).

En ella conocemos a Daigo, un joven violonchelista que acaba de obtener un puesto en una orquesta de Tokyo. Ni tardo ni perezoso, compra un violonchelo nuevo, con lo que acaba "endrogado", sin embargo confía en que su trabajo en la orquesta le permita pagarlo.


Lamentablemente, el dueño de la orquesta decide extinguirla y Daigo queda con un palmo de narices: sin trabajo y con una gran deuda. Eventualmente, y con el apoyo de su esposa, Daigo decide vender el violonchelo y mudarse a un lugar de la provincia de Japón, a la casa de su fallecida madre. Ahí, casi por obra de suerte, obtiene un trabajo en una funeraria donde será el encargado de preparar los cadáveres para su incineración.

Mi acercamiento con esta película fue ríspido al principio. En 2009 compitió con Vals con Bashir para ganar el Oscar a la mejor película extranjera. Eventualmente pude ver Vals con Bashir en la edición del año pasado del ahora fallecido FICCO y me encantó, yo decía que debió haber ganado el Oscar, pero lo ganó "Violines en el Cielo", y eso como que medio me incordió porque obviamente le iba a la otra.

Casi un año después de ese triunfo, por fin pude ver la ganadora del Oscar 2009 a mejor película extranjera.


El tema de la muerte es tabú en muchas culturas. Para sobrellevarlo, los mexicanos nos burlamos, la celebramos y hasta la adoramos. En Japón, éste es un tema solemne, místico, ritual y muy serio.

En "Violines en el Cielo" también es visto como un arte. Un arte que no muchos practican, y de ésos, no todos lo practican bien. Cuando Daigo llega a su pueblo natal, desesperado y sin dinero, ve un anuncio en el periódico que habla de una vacante como "ayudante de partidas". Tanto él como su esposa piensan que se trata de un trabajo como guía de turistas o agente de viajes.

Cuando Daigo llega a la agencia, se da cuenta de que un mundo que le es ajeno, y hasta le da miedo y asco, se puede convertir en la esperanza de una vida digna para él y su esposa. El dueño de la agencia, rígido y duro por fuera, pero amable y protector por dentro, lo contrata de inmediato y le paga muy bien.


Así comienzan las desventuras de Daigo, quien debe aprender desde cero el arte de preparar a los muertos: limpiarlos, maquillarlos, vestirlos y moverlos con dignidad son parte de sus tareas cotidianas: recordarle al mundo que esos cuerpos inertes alguna vez rebozaron de vida es su trabajo. Todo esto lo realiza mientras los deudos observan cada uno de sus movimientos, entre lágrimas o coraje, entre tristeza o sonrisas, entre reclamos o resignación.

Con el paso del tiempo, Daigo va descubriendo que detrás de estas tareas tan tétricas, hay muchas historias, las de los que se quedan vivos: las familias y amigos de los muertos, quienes, cada uno a su manera, lidian con su pérdida; los conflictos, las alegrías, el agradecimiento por todo lo que los fallecidos han hecho por ellos.

Todo esto pone a Daigo en contacto con su propio ser, con su pasado y con su presente, que aunque al principio se veía oscuro, de pronto adquiere una iluminación inesperada proveniente de la muerte y del arte del ayudar a bien morir.


Daigo tiene que lidiar con su esposa que, aunque bella, comprensiva y adorable, no sabe del trabajo de su esposo, ¿qué pasará cuando se entere? La sociedad también ve con malos ojos a los que "tocan a los muertos" y Daigo tendrá que lidiar con ello. También tiene que luchar con su pasado, con el abandono de su padre, la muerte de su madre y este nuevo destino tan raro que ha encontrado. ¿Y la música y el violonchelo dónde quedarán?

En este pueblo, Daigo se reencuentra con personajes entrañables y dispares que le enseñarán varias facetas de la vida, a través de la muerte. O de la muerte que todos los días vivimos, porque todos los días nos acercamos inexorablemente a nuestra muerte.

La muerte está en todos lados, rodeándonos, pero pocos son los que encuentran más vida en ella.

El gran mérito de "Violines en el Cielo" es el haber encontrado una historia tan entrañable surgida de una temática que en un momento puede resultar tétrica. Daigo es un personaje con una catarsis sutil y gradual, pero contundente al final de la cinta.

Además de la temática de la muerte, la película habla del destino y del pasado, elementos que nos ayudan a conformar nuestro presente, sin dejar de lado el azar y las casualidades. Así mismo, es casi un documento que da fe del misticismo involucrado en los rituales de la muerte y del choque entre la vida citadina y la rural que todos los días sucede en un país como Japón y también en uno como México.

El otro choque es el de las artes de Daigo, quien pasa de ser ejecutor del arte musical (su violonchelo) al del mortuorio. ¿Habrá un conflicto entre ambas o se complementarán?

La comedia sutil, discreta y exquisita con la que está llevada la trama enriquece enormemente la experiencia. Reirás y, si te dejas llevar, también llorarás, conformando así una fórmula perfecta que logra su objetivo: conmover.


La cinematografía del director Yôjiro Takita es
tradicional, no encontrarás muchas innovaciones ni momentos estelares en ella, por lo que la trama y las reflexiones derivadas de ella son los puntos fuertes de la cinta. Sin embargo, la fotografía es sobresaliente en tanto que nos regala paisajes hermosos de la provincia japonesa, así como nos permite concentrarnos en la delicadeza con la que Daigo prepara a los difuntos.

La preparación de los muertos es el trasfondo de una trama de autodescubrimiento y relaciones entrañables entre los personajes, mismas que no se exploran hasta el hartazgo, sino que se sugieren delicada y tiernamente.

Cabe destacar que el director se vio bastante valiente al tratar un tema tan tabú para la sociedad japonesa. Él no esperaba gran éxito comercial y sin embargo lo obtuvo porque supo tratar sutilmente el tema, dando importancia a la trama de Daigo.

100% recomendable. Vela si quieres usar neuronas que hace mucho no utilizabas y si quieres tener un buen número de reflexiones después de haber terminado de pasar los créditos finales. Una cinta inolvidable.

7 comentarios:

Kaworu Lycan on 12:26 a.m. dijo...

La mera Verdad a mi esta pelicula me encanto y de hecho la vi hace como 1 año, me encanto mucho la tematica que usaron y ver como los sueños que tenia Daigo se vieron truncados y pudo salir adelante, El Final ni se Diga excelentemente y como dices 100% recomendable

saludos ^^

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, ésta es una película completamente recomendable. Sin embargo, sugiero a Hugo Juárez que cuide un poco sus declaraciones. Lo menciono porque en este texto: “El tema de la muerte es tabú en muchas culturas. Para sobrellevarlo, los mexicanos nos burlamos, la celebramos y hasta la adoramos. En Japón, éste es un tema solemne, místico, ritual y muy serio”
Considero que en la comparación de rituales, no se trata de decir qué hacen unos mejor que otros. Se trata de dar relevancia a las diferencias. No creo que los mexicanos se burlen de la muerte para sobrellevarla o algo así. Creo que este tipo de expresiones enriquecen cada cultura. . Lo anterior no significa que Japón sea más o menos ritual en torno a la muerte, es sencillamente diferente. Pienso que este tipo de manifestaciones no son calificables.
Para la cultura Mexicana, la muerte es un tema místico, solemne y ritual también, lo que pasa es que el tránsito a la muerte es concebido de manera diferente en Oriente y en Occidente.
En Japón por ejemplo, la muerte no se concibe como el fin de la vida. La muerte es el resultado del movimiento natural del universo y este movimiento toma unas veces el movimiento de vida y otras de muerte. Es un viaje nuevo que se inicia, incluso, en Japón la gente escribe poemas para despedirse cuando presiente la muerte. Siente un compromiso con las personas que deja. Es otra visión de la muerte, para nada mayor o menor a la de los occidentales. Uno de los personajes en la película cuando pone los cuerpos en el horno crematorio, les dice, antes de prender este: “Buen viaje”

Hugo Juárez on 11:39 a.m. dijo...

Estimado anónimo,

creo que malinterpretaste lo que escribí. En ningún momento dije que alguna cultura fuera mejor que otra o que sus formas de lidiar con la muerte sean mejores o peores que otras. Lo que traté de hacer fue marcar las diferencias entre ellas.

Un ritual puede tomar muchas formas: puede ser alegre, burlón y sarcástico como el mexicano, el cual, por supuesto también tiene misticismo y solemnidad. Simplemente, ese misticismo y esa solemnidad se manifiestan de diferente forma.

Sin embargo, sostengo lo que dije: los mexicanos, los japoneses y todos los seres humanos tenemos varias formas para SOBRELLEVAR la muerte, sí, porque es un proceso siempre difícil para los que nos quedamos. Y sí, también creo que todo lo que dije son formas que los mexicanos tenemos para sobrellevar la muerte, incluida la burla.

Y eso no me lo inventé yo, simplemente concuerdo con lo que muchos dicen. Entre ellos, Octavio Paz, quien hace muchas referencias a ello en El Laberinto de la Soledad, te recomiendo que le des una checada.

Por lo demás, creo que esto se trata simplemente de una diferencia de opiniones, por lo cual tanto la tuya como la mía son igual de válidas y respetables. Saludos y gracias por opinar.

aurora on 12:35 a.m. dijo...

considero que Mexico, tiene un hechiso y un mitisismo magico,costumbres que,en otros paises no se conocen,y que, deberian conoserce,ojala, produscan peliculas con temas de costumbres mexicanas.No solo, como el mexicano persive la vida y la muerte.Si no tantas otras cosas de la vida.
AURORA

Anónimo dijo...

SOY FLOR Y EN ESTA PELI, VI CULTURA Y TRADICIÓN, AMOR POR LA MÚSICA,AMOR POR UNA ESPOSA, AMOR POR UN HIJO, AMOR POR UN PADRE, TAMBIÉN HAY ABANDONO, RITOS, COSTUMBRES, ESPERANZA, RESPETO A LA MUERTE, RESPETO A LAS RELIGIONES PERO SOBRE TODO AÚN CUANDO ES UN TEMA
DE MUERTE, AMOR A LA VIDA.

Anónimo dijo...

me encanta como se manejan los tipos de comentarios son muy acertados y me han ayudado muchisismo a enteneder varios temas por lo qu les doy las gracia a todos lo que aquí aportan sus comentario y si es mucho muy interesante el saber como sobre llevar a ala muerte para a si poder ayudar a las personas q quizá no lo entiendan y sobre todo ayudarme a mi misma y ver con mas claridad este tabu que ahora que ya lo entiendo un poco mas no es u tabu es algo con lo que en su momento me tendre q afontar y que mejor que ir aceptando con dignidad hasta que llegue su momento, pienso que muy importante empaparnos de este tema por que la muerte aparte de que es el fin de la vida, también es parte de mi vida es decir que debo prepararme emocionalmente y asi poder entenderla y poder ayudar a los demás a con llevarla. Ya que esa es mi finalidad poder entenderla para poder ayudar a mis seres queridos y porque no a mi sociedad.

Unknown on 5:54 p.m. dijo...

Alguien podría decirme algunas perspectivas antropológicas? Se los agradecería mucho. Gracias !

Publicar un comentario

Recibe Psicodiarrea en tu mail