domingo, febrero 20, 2005

"¡Feliz fin de semana!"

Esas fueron las últimas palabras de no se quién el viernes pasado. Seguramente su deseo era sincero, porque en serio que la pasé muy bien. Era algo que necesitaba, pero no fervientemente. Fue como algo que debía hacer, pero no con urgencia. Tal vez por eso es que lo disfruté tanto. Me sentí libre, muy libre y relajado, como hace mucho no me sentía.

Las cosas fueron sencillas, baratas y satisfactorias. Casi como un prostíbulo de paso, pero menos vacío.

Alcohol (mucho), refrescos, carne (de toda), fuego, bombones, risas, risas, risas...

Estoy confundido, ¿realmente me gusta o no la droga? Ahora me gustó y también me gustan los payasos. Me duele la cabeza...

Mis lentes se rompieron (otra MALDITA vez) y hoy iré a hacerme unos nuevos de forma definitiva. Traté de hacerme a la idea de que después de la última reparación (hace menos de un mes) iban a durar. Esta vez fue rápido y sin dolor: al abrir sus patas para limparlos, una de ellas se trozó para siempre. Fue bueno mientras duró...

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, REYNA!!!


No sé nada de ninguna de las dos.

Acabo de hablar con ella hace unas horas. Su pretexto fue la pérdida de un cable que dice que me traje de su casa el día de mi chida fiesta de cumpleaños. No sé si sea el mismo cable que le llevaré mañana, pero el punto es que me preguntó "si había llegado bien". Yo le contesté sinceramente, y así también le dije que me daba gusto oír su voz. Sería medio chido que, pase lo que pase, se conservara su costumbre de interrumpir el sueño ligero de mi abuelita los domingos-casi-lunes.

El viernes me despedí de ella feliz de librarme de su maldita indiferencia, aunque fuera por un par de días. Mientras iba de camino a una de las mejores abstracciónes cínicas de mi corta vida, sentado en el asiento del copiloto, la vi cruzando la calle con Adriana y les hice un ademán de despedida con la mano. Sonreí. Quise que fuera, pero no se me hizo que ella quisiera. Sé que no es por Reyna, ni tampoco por el dinero... Fue un fin de semana afortunadamente largo. "Siempre he dicho que las cosas pasan por algo" (esa frase ha marcado mi principio de 2K5) y así como no me quedé en Big Brother, sé que el fin de semana pasaron muchas cosas que debían pasar y no pasaron otras que simplemente hubieran estado de más...

Sigo sin saber nada de ella, y mucho menos de nosotros.

A veces uno lee cosas que no debiera, porque lastiman los órganos vitales. Pero dicen que la salud es primero, y más tratándose de la mental. Por eso le digo adios... por ahora.



De mi amor tampoco sé nada. Ya llevamos 17 minutos del lunes y no he recibido en mi correo su siempre hermosa y acostumbrada postal de los domingos. Hoy la necesito más que nunca y no aparece. Pero "las cosas pasan por algo"...

Esos detalles... quisiera tenerlos aquí... más cerca... junto a mí, todos los días y no sólo los domingos. ¿Tardará mucho su postal?, ¿tardará mucho en estar conmigo (ella)?

El sábado, cuando traté de encontrar en el cielo alguna estrella brillante que se escapara de entre las frondosas copas de los árboles, pensé en ella. Ella SÍ debería haber estado ahí conmigo. Ambos nos merecemos. La extrañé. No la vi en toda la semana. El viernes no estuve para leer sus palabras de amor.

¿Será el momento adecuado de hacer esto más estrecho?


Se acaba la nostalgia del día de hoy y es momento de regresar a la angustia de saber que me duele la cabeza, que me va a dar gripa, y que no he ni siquiera empezado la tarea.

Todo se paga en la vida, hasta las abstracciones monstruosas de fin de semana.

Ojalá se repitieran fines de semana como el que hoy termina.

Tengo una necesidad enfermiza de escuchar a L'Arc~en~Ciel.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Recibe Psicodiarrea en tu mail