lunes, septiembre 20, 2010
viernes, septiembre 10, 2010
Resident Evil: Afterlife 3D: Reseña / Crítica
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Por: POketronik
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Etiquetas:
cine,
videojuegos
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Paul W. S. Anderson regresa a dirigir la cuarta película de Resident Evil (recordemos que la única que dirigió fue la primera).
A PARTIR DE ESTE MOMENTO PUEDEN ENCONTRAR ALGUNOS SPOILERS SOBRE LA PELÍCULA EN CUESTIÓN O LAS ANTERIORES DE LA SAGA.
Advertidos estáis.
Como recordaremos, al final de la tercera película, Alice (Milla Jovovich) y un grupo de sobrevivientes, entre los que se encuentra la bella Claire Redfield (Ali Larter), logran sobrevivir al ataque de los zombies y Umbrella en el desierto de Nevada y Las Vegas. El grupo se dirige a Alaska, desde donde se han emitido algunas señales que indican que ahí puede ser un lugar seguro. Al final, los sobrevivientes logran subir a un helicóptero para dirigirse a Alaska mientras que Alice se queda detrás para perseguir a Umbrella y terminar con ella por fin.
Nunca olvidaré que al final se ve cómo la cámara viaja hasta Tokyo, Japón, para mostrarnos que ahí en las profundidades de la ciudad se encuentra otro de los cuarteles de Umbrella. Inmediatamente pensé en el caos que se desataría en la ciudad si algún virus llegara…
En ese momento supuse que la siguiente película se ubicaría toda en Tokyo, para mi regocijo. Lamentablemente caí en un engaño de los escritores, y es aquí cuando comenzamos ahora sí de lleno a hablar de Afterlife.
Al inicio de la cinta vemos cómo efectivamente el caos se desata en Tokyo cuando una jovencita colegiala ataca salvajemente a un transeúnte desprevenido. Pasa el tiempo y el mundo está ya completamente invadido por la infección del virus, incluyendo Tokyo. Alice, de quien ya sabemos que poco a poco ha adquirido más y más poderes extraños, llega de una forma ESPECTACULAR a la base de Umbrella en Tokyo. Debido a esta intrusión, el “malo malote” de Albert Wesker decide acabar con toda la evidencia antes de escapar… lo cual provocó mi gran decepción de la película, pues Tokyo sale apenas unos minutos en la pantalla debido a que… bueno, ya lo verán.
Hasta aquí entraré en detalles sobre la trama, porque lo demás vale la pena que lo vean por sí mismos.
Sin embargo, también esos primeros minutos nos sirven de indicativo muy claro de lo que será todo el resto de la película: un despliegue derrochador de efectos especiales sin ninguna trascendencia dramática.
Pero aquí es momento de ser sinceros: ¿realmente vas a ver Resident Evil: Afterlife 3D esperando algo profundísimo y filosófico que cambie tu vida para siempre? Si contestaste que sí, mejor deja de leer esto y ponte a leer un libro o algo más productivo.
Sin duda, es la vez que mejor he visto que se usa el 3D en una cinta y la razón de esto es que se está utilizando con un objetivo muy claro en mente: asombrar, ser espectacular. No se usa como un recurso pretenciosamente estilístico ni teórico que busque llevar a la evolución al cine contemporáneo. Simple y llanamente, Paul W.S. Anderson tiene muy en claro lo que otros cineastas no han entendido: el 3D (por lo menos hasta hoy) sirve para asombrar a las audiencias y hacerlas pasar un corto rato agradable y ya, no es para cambiar nuestras vidas ni para transmitir mensajitos ecológicos como Cameron quiso hacer. Dejando de lado pretensiones insulsas, Anderson usa el 3D de una forma MUY efectiva a lo largo de toda la cinta, sobre todo en las secuencias de acción, casi orquestadas, como ya lo dije, para sacarle el mayor provecho a esta tecnología.
Así mismo, cabe destacar que esta película está hecha EXPRESAMENTE en 3D, por eso no la vas a encontrar en los cines de forma “normal” (salvo en muy pocas salas) y vas a tener que pagar a fuerza el costo del boleto completo, pero vale la pena. Esto significa que los efectos son INCREÍBLES, las acrobacias están hechas tomando en cuenta el 3D, por lo que no se ven chafas. Además, para la filmación de la cinta se usaron las mismas cámaras que se utilizaron en Avatar, así como la famosa cámara Phantom que filma a un millón de cuadros por segundo. Sí, leíste bien. Con ella, las secuencias de balazos se ven espectaculares, los detalles son minuciosos y la acción adquiere un tono hasta “poético”, si lo quieres ver así.
Milla Jovovich merece una mención aparte (y es que, aceptémoslo: muchos caballeros vamos a ver la película nada más por ella): se ve ES-PEC-TA-CU-LAR, con mayúsculas, muy bella y sexy, camaleónica. El look que ahora tiene es MUCHO mejor que su descuidada figura de la película anterior. Con Afterlife, Milla se consolida como una de las mejores actrices de acción, por encima de Angelina Jolie o de otras. Obviamente, todo está filmado con la intención de destacar su figura y su protagonismo, pero se agradece muchísimo. La inclusión del 3D no hace sino ensalzar su figura a niveles muy bienvenidos.
Así mismo, contamos con el regreso de Claire Redfield (interpretada por una muy bella Ali Larter) que “casualmente” ha perdido la memoria y al principio ataca a Alice cuando va reencontrarse con ella en Alaska. Por esa razón es que no recuerda a su hermano, Chris, interpretado por el galán de la serie Prison Break, Wentworth Miller. Chris es un policía atrapado en una prisión de máxima seguridad junto con un grupo de sobrevientes que Alice encuentra en Los Angeles. Nadie confía en él, así que al principio lo mantienen encerrado, aunque después Alice descubre que él puede tener la clave para salir de ahí con vida.
La verdad es que Chris se siente muy desdibujado en la trama, algo que me da un poco de coraje porque no me parece un personaje malo en el videojuego, pero aquí la importante es Alice. Esto mismo ya pasó con en anteriores películas otros personajes sacados del videojuego como Jill Valentine, que también queda desdibujada por Alice. En este caso, la actuación de Miller no es nada destacable, cayendo en clichés como el del héroe fortachón y serio que no sonríe nunca y siempre tiene líneas rudas y “coquetas” para decírselas a las chicas y a los monstruos que mata. En cierto momento de la cinta, Claire recupera la memoria y juntos ayudan a Alice para derrotar a Wesker en otra escena de acción bastante buena.
Prácticamente, y en términos de narrativa, Afterlife es un capítulo más de “Las Aventuras de Alice contra los Zombies” y ya. Y el final… bueno, ya verán por qué digo que éste es un capítulo más y ya. Además, NO OLVIDEN QUEDARSE AL FINAL PARA VER LOS CRÉDITOS. Se encontrarán con una sorpresa muy atractiva, sobre todo para los caballeros…
Quienes me conocen saben que soy un fuerte crítico del cine y la técnica hollywoodense, pero también saben que para mí cualquier producto que es CONGRUENTE y CLARO con sus OBJETIVOS merece un aplauso porque se mantiene enfocado en lo que quiere producir en su audiencia sin desviarse hacia falsas pretensiones. Pues Resident Evil: Afterlife 3D es un producto MUY efectivo por esa razón: es una manufactura de entretenimiento y ya, no ganará Óscares ni la Palma de Oro, pero como entretenimiento es muy bueno. La pasarás genial el tiempo que dura, pero cuando salgas del cine tu vida continuará como si nada (a menos que te claves y te hayas dejado llevar como yo por el espectacular uso del 3D). Anderson merece un aplauso por mantenerse coherente durante toda la película y brindar a las masas un momento de asombroso e intrascendente entretenimiento. Punto.
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Resulta interesante que este mismo señor esté involucrado en el proyecto de Los Tres Mosqueteros (como director, a estrenarse el año que entra) y en Castlevania (como productor), historias que se prestan para consolidarlo como un cineasta que se sale del promedio, sin ser uno de los mejores que ha dado el cine. Y su trabajo en Resident Evil: Afterlife 3D me indica que va para allá.
Pero entremos de lleno a la película. No está de más recordarles que…
Pero entremos de lleno a la película. No está de más recordarles que…
A PARTIR DE ESTE MOMENTO PUEDEN ENCONTRAR ALGUNOS SPOILERS SOBRE LA PELÍCULA EN CUESTIÓN O LAS ANTERIORES DE LA SAGA.
Advertidos estáis.
Afterlife está directamente ligada a las películas anteriores, así que si son de ese grupo extrañísimo al que le interesa la trama de esta saga, les convendría ver Extinction antes de ir a ver Afterlife.
Como recordaremos, al final de la tercera película, Alice (Milla Jovovich) y un grupo de sobrevivientes, entre los que se encuentra la bella Claire Redfield (Ali Larter), logran sobrevivir al ataque de los zombies y Umbrella en el desierto de Nevada y Las Vegas. El grupo se dirige a Alaska, desde donde se han emitido algunas señales que indican que ahí puede ser un lugar seguro. Al final, los sobrevivientes logran subir a un helicóptero para dirigirse a Alaska mientras que Alice se queda detrás para perseguir a Umbrella y terminar con ella por fin.
Nunca olvidaré que al final se ve cómo la cámara viaja hasta Tokyo, Japón, para mostrarnos que ahí en las profundidades de la ciudad se encuentra otro de los cuarteles de Umbrella. Inmediatamente pensé en el caos que se desataría en la ciudad si algún virus llegara…
En ese momento supuse que la siguiente película se ubicaría toda en Tokyo, para mi regocijo. Lamentablemente caí en un engaño de los escritores, y es aquí cuando comenzamos ahora sí de lleno a hablar de Afterlife.
Al inicio de la cinta vemos cómo efectivamente el caos se desata en Tokyo cuando una jovencita colegiala ataca salvajemente a un transeúnte desprevenido. Pasa el tiempo y el mundo está ya completamente invadido por la infección del virus, incluyendo Tokyo. Alice, de quien ya sabemos que poco a poco ha adquirido más y más poderes extraños, llega de una forma ESPECTACULAR a la base de Umbrella en Tokyo. Debido a esta intrusión, el “malo malote” de Albert Wesker decide acabar con toda la evidencia antes de escapar… lo cual provocó mi gran decepción de la película, pues Tokyo sale apenas unos minutos en la pantalla debido a que… bueno, ya lo verán.
Hasta aquí entraré en detalles sobre la trama, porque lo demás vale la pena que lo vean por sí mismos.
Una de las cosas que más me llamó la atención de esta cinta es sin duda alguna que desde sus primeros minutos es un ejemplo de cómo se debe hacer una buena película de acción: acrobacias increíbles, efectos de sonido magistrales, armas y municiones infinitas, edición casi orquestada, la belleza de Milla Jovovich (multiplicada por los clones que vimos que se estaban gestando en la anterior película), disparos, sangre y muerte por doquier.
Sin embargo, también esos primeros minutos nos sirven de indicativo muy claro de lo que será todo el resto de la película: un despliegue derrochador de efectos especiales sin ninguna trascendencia dramática.
Pero aquí es momento de ser sinceros: ¿realmente vas a ver Resident Evil: Afterlife 3D esperando algo profundísimo y filosófico que cambie tu vida para siempre? Si contestaste que sí, mejor deja de leer esto y ponte a leer un libro o algo más productivo.
Si sigues leyendo, entonces regocíjate: Resident Evil: Afterlife es la mejor película de la saga hasta la fecha. No sólo mejora los efectos y la edición que hemos visto en las anteriores, sino que se maximizan gracias al 3D, mismo que, dicho sea de paso (y sé que con esto muchos se van a infartar), goza de la mejor y más acertada aplicación que he visto en el cine moderno (¡toma eso, Avatar!). Sí, así es: ya me quejaba yo en la reseña de Avatar de que el 3D se me hizo realmente un mero adornito simplón que no servía para darle importancia a una trama floja. Sin embargo, en RE:A3D el 3D está usado de una forma ALTAMENTE efectiva en las secuencias de acción.
Sin duda, es la vez que mejor he visto que se usa el 3D en una cinta y la razón de esto es que se está utilizando con un objetivo muy claro en mente: asombrar, ser espectacular. No se usa como un recurso pretenciosamente estilístico ni teórico que busque llevar a la evolución al cine contemporáneo. Simple y llanamente, Paul W.S. Anderson tiene muy en claro lo que otros cineastas no han entendido: el 3D (por lo menos hasta hoy) sirve para asombrar a las audiencias y hacerlas pasar un corto rato agradable y ya, no es para cambiar nuestras vidas ni para transmitir mensajitos ecológicos como Cameron quiso hacer. Dejando de lado pretensiones insulsas, Anderson usa el 3D de una forma MUY efectiva a lo largo de toda la cinta, sobre todo en las secuencias de acción, casi orquestadas, como ya lo dije, para sacarle el mayor provecho a esta tecnología.
Quedé ASOMBRADO de la técnica en ciertos momentos, y me morí de la risa cuando en ciertas escenas los personajes volaban la cabeza de los zombies y sus fragmentos de esparcían por todos lados, provocando que mi cuerpo instintivamente se hiciera para atrás con el objeto de “esquivarlos”. Cosas como ésa no me habían pasado en ninguna película que haya visto en 3D. También llegué a brincar un poco tras ciertos sustos por los monstruos que aparecen, algo que no me pasaba con ningún producto llamado Resident Evil desde que jugué por primera vez un videojuego de la saga.
Así mismo, cabe destacar que esta película está hecha EXPRESAMENTE en 3D, por eso no la vas a encontrar en los cines de forma “normal” (salvo en muy pocas salas) y vas a tener que pagar a fuerza el costo del boleto completo, pero vale la pena. Esto significa que los efectos son INCREÍBLES, las acrobacias están hechas tomando en cuenta el 3D, por lo que no se ven chafas. Además, para la filmación de la cinta se usaron las mismas cámaras que se utilizaron en Avatar, así como la famosa cámara Phantom que filma a un millón de cuadros por segundo. Sí, leíste bien. Con ella, las secuencias de balazos se ven espectaculares, los detalles son minuciosos y la acción adquiere un tono hasta “poético”, si lo quieres ver así.
Milla Jovovich merece una mención aparte (y es que, aceptémoslo: muchos caballeros vamos a ver la película nada más por ella): se ve ES-PEC-TA-CU-LAR, con mayúsculas, muy bella y sexy, camaleónica. El look que ahora tiene es MUCHO mejor que su descuidada figura de la película anterior. Con Afterlife, Milla se consolida como una de las mejores actrices de acción, por encima de Angelina Jolie o de otras. Obviamente, todo está filmado con la intención de destacar su figura y su protagonismo, pero se agradece muchísimo. La inclusión del 3D no hace sino ensalzar su figura a niveles muy bienvenidos.
Ahora, para todos los fans de los videojuegos, les recuerdo una vez más: esta saga de películas sólo toma como INSPIRACIÓN la saga de juegos y no es para nada una imitación de ella. Sin embargo, sí conserva ciertos elementos, aunque es inútil buscarle lógica o conexión con los juegos. En este caso, veremos zombies y criaturas con toques de los videojuegos Resident Evil 4 y 5, aunque nunca se explica en la cinta por qué los zombies alcanzaron esta mutación. También veremos a un ser muy espectacular cuyo ataque y eventual muerte es una de las mejores secuencias de la cinta (con Claire y Alice haciendo una mancuerna inolvidable).
Así mismo, contamos con el regreso de Claire Redfield (interpretada por una muy bella Ali Larter) que “casualmente” ha perdido la memoria y al principio ataca a Alice cuando va reencontrarse con ella en Alaska. Por esa razón es que no recuerda a su hermano, Chris, interpretado por el galán de la serie Prison Break, Wentworth Miller. Chris es un policía atrapado en una prisión de máxima seguridad junto con un grupo de sobrevientes que Alice encuentra en Los Angeles. Nadie confía en él, así que al principio lo mantienen encerrado, aunque después Alice descubre que él puede tener la clave para salir de ahí con vida.
La verdad es que Chris se siente muy desdibujado en la trama, algo que me da un poco de coraje porque no me parece un personaje malo en el videojuego, pero aquí la importante es Alice. Esto mismo ya pasó con en anteriores películas otros personajes sacados del videojuego como Jill Valentine, que también queda desdibujada por Alice. En este caso, la actuación de Miller no es nada destacable, cayendo en clichés como el del héroe fortachón y serio que no sonríe nunca y siempre tiene líneas rudas y “coquetas” para decírselas a las chicas y a los monstruos que mata. En cierto momento de la cinta, Claire recupera la memoria y juntos ayudan a Alice para derrotar a Wesker en otra escena de acción bastante buena.
El ritmo frenético con el que comienza la cinta no se mantiene, dando lugar a varios momentos de flojera en la que se intenta contarnos una historia que al final resulta intrascendente y vacía (aunque ya dijimos que eso no es lo que queremos o esperamos ver, pero lo menciono porque sé que a algunos sí les interesa la trama, por banal que sea). Estas escenas no son más que la antesala para otra espectacular secuencia de acción que, dicho sea de paso, se me hicieron pocas, ¡yo quería más!
Prácticamente, y en términos de narrativa, Afterlife es un capítulo más de “Las Aventuras de Alice contra los Zombies” y ya. Y el final… bueno, ya verán por qué digo que éste es un capítulo más y ya. Además, NO OLVIDEN QUEDARSE AL FINAL PARA VER LOS CRÉDITOS. Se encontrarán con una sorpresa muy atractiva, sobre todo para los caballeros…
Quienes me conocen saben que soy un fuerte crítico del cine y la técnica hollywoodense, pero también saben que para mí cualquier producto que es CONGRUENTE y CLARO con sus OBJETIVOS merece un aplauso porque se mantiene enfocado en lo que quiere producir en su audiencia sin desviarse hacia falsas pretensiones. Pues Resident Evil: Afterlife 3D es un producto MUY efectivo por esa razón: es una manufactura de entretenimiento y ya, no ganará Óscares ni la Palma de Oro, pero como entretenimiento es muy bueno. La pasarás genial el tiempo que dura, pero cuando salgas del cine tu vida continuará como si nada (a menos que te claves y te hayas dejado llevar como yo por el espectacular uso del 3D). Anderson merece un aplauso por mantenerse coherente durante toda la película y brindar a las masas un momento de asombroso e intrascendente entretenimiento. Punto.
OJO: No busca hacer un homenaje al género zombie ni tampoco ofrece una trama redonda (de hecho, hay varios hoyos en ella). Los zombies son un mero pretexto para la acción, un accesorio y ya. Así que si vas a ver esta película para ver una buena cinta de zombies o “de sustos”, mejor ahórrate tu dinero.
EN RESUMEN: Por todo esto puedo decir, sin temor a equivocarme, que Resident Evil: Afterlife 3D es una de las MEJORES PELÍCULAS que he visto en el año. Es efectiva, coherente, entretenida, espectacular. Puro y simple entretenimiento. Obtendrás lo que esperas y más: monstruos, balazos, homenajes injustificados a los ninjas, chicas y sangre. No intentes buscarle lógica en relación con la trama de las tres cintas anteriores: no la encontrarás. Si eres fan de las películas de acción y quieres ver cómo sí se debe utilizar el 3D, serías un zombie descerebrado si no la vas a ver. ¿Será una de las mejores pelis de acción de la década? ¡Ay, nanita!
Estreno en México: 17 de septiembre 2010.
EN RESUMEN: Por todo esto puedo decir, sin temor a equivocarme, que Resident Evil: Afterlife 3D es una de las MEJORES PELÍCULAS que he visto en el año. Es efectiva, coherente, entretenida, espectacular. Puro y simple entretenimiento. Obtendrás lo que esperas y más: monstruos, balazos, homenajes injustificados a los ninjas, chicas y sangre. No intentes buscarle lógica en relación con la trama de las tres cintas anteriores: no la encontrarás. Si eres fan de las películas de acción y quieres ver cómo sí se debe utilizar el 3D, serías un zombie descerebrado si no la vas a ver. ¿Será una de las mejores pelis de acción de la década? ¡Ay, nanita!
Estreno en México: 17 de septiembre 2010.
martes, agosto 24, 2010
Somos lo que hay: Reseña / Crítica
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Por: POketronik
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cine
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En la inauguración del Festival Macabro 2010 (http://www.macabro.mx) tuve la oportunidad de ver esta cinta del director Jorge Michel. Se trata de una película mexicana muy sonada porque estuvo en Cannes y fue bien recibida en el festival de cine de fantasía y ciencia ficción Fantasia, uno de los más importantes del mundo, celebrado en Montreal, Canadá.
Los comentarios fueron en general muy eufóricos acerca de esta película, lo que hizo que llamara mi atención. Pero no sólo por eso, sino por la temática y el planteamiento de la trama. La verdad es que sí estaba un poco hypeado por ella… pero todo esto es una prueba más de que nunca hay que esperar nada, si es que no quieres terminar decepcionado… como en este caso me pasó
Somos lo que hay trata de una familia de caníbales que un mal día pierden a su líder, el padre, quien se encargaba de llevar el “sustento” a la casa. En ese momento, los tres hijos y la madre deben ideárselas para conservar su modo de vida, sin que se ponga en riesgo la estabilidad familiar.
La familia consiste de la madre, desesperada y un poco neurótica por la situación que están viviendo; un hermano mayor desubicado; una hermana sensata; y un hermano menor rebelde e impulsivo. Ellos son una familia pobre que vive en la Ciudad de México que, además de ser caníbales, reparan y venden relojes en un mercado sobre ruedas instalado en una zona muy pobre.
Describir esta película es tun tanto difícil por la mezcolanza tan desafortunada que le director hizo, pero lo intentaré.
Para empezar, esta cinta no es para nada gore ni da miedo, como muchos la pintan y como yo esperaba de un festival como el Macabro. Más bien se trata de una cinta de conciencia social, con comedia digna del canal 9 de Televisa, que hace excesivos homenajes a grandes clásicos del terror y la acción, mientras nos alecciona sobre las consecuencias que tiene la desintegración familiar. Sí, todo eso.
Somos lo que hay se presta a que varíe un poco la forma en la que hago mis reseñas en este blog, y dado que es una película difícil de describir, prefiero enlistar aquí los clichés del cine mexicano que contiene, mismos que están presentes en todo momento y de los que parece que nunca vamos a salir, lamentablemente:
- La temática social. Sobre esto hablaré más adelante, pero en la película siempre vemos pobreza, marginación, prostitutas, antros de mala muerte, suciedad… como si de verdad TODO México y toda la ciudad fuera así. Luego por eso nos preguntamos por qué los extranjeros tienen tan mala imagen de nosotros. ¿Evitar hablar de todo esto nos va a hacer mejores? No, pero pues desde Los Olvidados de Buñuel parece que esto es lo único que los cineastas ven en México.
- Adolescentes confundidos con su sexualidad / homosexualidad. Ok, esto tampoco es algo que el director haya inventado para la película: es toda una realidad, nadie lo niega. Pero la forma en la que lo emplea para la película se me hizo irrisoria, como si estar confundido con la sexualidad sea el único conflicto que los adolescentes tienen o como si la homosexualidad fuera EL problema que los adolescentes conflictivos tienen por excelencia… ¡no manches! Esto sí ya es un cliché de varias películas.
-El humor barato y simplón. Por eso es que digo que esta película bien podría pasar en el canal 9, cualquier sábado en la tarde. Yo pensé que estaba viendo una película de esas de “humor político” o el programa de “poli, policías” que parodian en Los Simpsons. Se trata de un humor diametralmente opuesto a lo fino o a lo inteligente, basados en la comedia fácil, la imitación, ese humor del que sólo te puedes reir cuando dejas tu cerebro en neutral y que ha sido una constante en el cine mexicano en toda clase de películas baratas de serie B.
-Sátira política. Dentro del humor que se maneja en la cinta, el guionista se dio el “lujo” de meter chistes políticos sobre el Bicentenario y el Gobierno. No sé si este tipo de chistes le hayan dado risa a todo el público de Cannes y de Canadá que supuestamente alabaron la película. Yo lo dudo mucho.
Mención aparte merecen unos judiciales que salen en la cinta y que, si bien son medio importantes para la trama, bien pudieron haber sido interpretados por Viruta y Capulina. Y entonces la película se pudo haber llamado “Viruta y Capulina contra los caníbales”. ¿Cuántas parodias de policías no hemos visto ya en la TV y en cine mexicano? De verdad, de pena ajena.
-Homenajes al cine extranjero. Kubrick, Hitchcock, Del Toro y demás glorias del cine son “homenajeados”, por no decir “emulados”, a lo largo de toda la película. Tanto que hasta el mismo director aceptó que muchos de esos homenajes hasta fueron inconscientes y los descubrió sólo cuando estaba editando la película. Sé que esto no es un cliché del todo “malo”, pero ya me cansé de oir a los directores mexicanos, sobre todo a los jóvenes, decir que “se inspiraron en”. Son pocos los que no dicen eso, son pocos los originales. Y está bien hacer homenajes, pero no hay que abusar de ellos. Vaya, ¡hasta escenas de Terminator están “homenajeadas”! Chale…
-Y EL CLICHÉ MÁS CLICHÉ DE TODOS LOS CLICHÉS DEL CINE MEXICANO. ¿A que no adivinan qué es? O más bien, QUIÉN es… pues sí, el señorón DANIEL JIMÉNEZ CACHO sale en Somos lo que hay. Sí, sale en una participación desafortunadísima, como empleado de una morgue de pocamonta. Su pésima y forzada actuación, que buscaba causar risa, se convirtió en uno de los muchos momentos que para mí salieron sobrando en la película. Claro que el director lo pensó para que tuviera importancia en la trama, y sí la tiene, porque a fin de cuentas no iba a desperdiciar el “gran” cameo de este actor.
No les miento: desde que vi que salió el señor Jiménez Cacho supe que la película se iba a ir al caño. Y no porque me caiga mal él o no me guste cómo actúa, sino porque su participación es tan simplona y ridícula que para mí rompió con la atmósfera que se creó desde el inicio con una fotografía buena (a secas), tomas interesantes y actuación buena del padre de familia (en la primera escena de la película vemos cómo muere).
Lamentablemente después de lo de Jiménez Cacho, y al oir las risas, algunas sinceras y otras de pena, de los asistentes, la película nunca levantó para mí.
Somos lo que hay tiene un guión tímido (por no decir cobarde): nunca se mete con profundidad a nada, ni a la comedia, ni a lo mórbido, ni a lo gore, ni a lo violento, ni al terror, ni a la conciencia social, ni a la problemática de la homosexualidad, ni a los dilemas de la familia mexicana actual, ni a la pobreza ni a nada. Es un coctel saturado de temas en donde ninguno termina de cuajar.
Al final de la proyección el director platicó un poco con los asistentes. Dejó claro que su intención principal no fue “espantar” sino crear conciencia sobre cómo la pérdida del núcleo familiar provoca esa desintegración. Lamentablemente, el tomar el tema del canibalismo no aportó nada a este desgastado tema. Pudo haber sido una película con pingüinos parlanchines, e igual hubiera podido hablar de la desintegración familiar.
Lamentablemente, esta temática del canibalismo tan atractiva (sobre todo para una película mexicana) se prestaba a mucho más, pero el director lo minimiza a ser una simple novedad, una simple “curiosidad” enmarcada por el tema principal que era la desintegración.
No verás escenas violentas, salvo algunos close ups temerosos a caras golpeadas o cosas así y un dedo humano con el que Daniel Jiménez Cacho hace una broma muy tonta. De ahí en fuera todo está “sugerido para que el espectador cree las escenas en su mente”, según el director… Sí verás persecuciones con los “poli, policías”, algunos crímenes muy oscuros, prostitución, etc.
Y el final… el final tampoco me sorprendió y no sé, pero me recordó MUCHO a Rojo Amanecer…
Aunque nunca le vi pies ni cabeza a Somos lo que hay, hay cosas que hay que reconocerle a Michel: me parece inteligente y audaz la idea de hacer una reflexión sobre la desintegración de la familia que se sale de los convencionalismos. Es una idea de metáfora que se vuelve original y afortunada al mezclar el elemento del canibalismo. Lástima que por querer meter tantas cosas, homenajes, comedias, chistes baratos y problemas paralelos como la prostitución o los que tiene uno de los protagonistas con su sexualidad, las persecuciones, o la rebeldía adolescente, la intención original se desvanece por completo. El concepto del canibalismo nunca llega a cuajar porque durante toda la cinta se habla de un "rito" que nunca conocemos ni vemos. Está bien que haya querido que el expectador "creara" todo en su mente, pero no hay que exagerar.
En resumen: Somos lo que hay es una película decepcionante, digna del canal 9, pero con una premisa original e interesante, así como intenciones de reflexión bastante buenas. Pero todo queda en un intento muy mexicano en la que el director se dejó llevar por su fanboyismo exagerado, su megalomanía, sus ganas de abarcar mucho que resultaron en apretar poco. Tal vez si hubiera sido advertido de que esta cinta no era lo que me imaginaba, me hubiera reído un poco más, pero acepto que yo tuve la culpa por crearme falsas expectativas. Ya que la vean ustedes, me gustaría saber su opinión.
Somos lo que hay se estrena comercialmente en México en octubre de 2010
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Los comentarios fueron en general muy eufóricos acerca de esta película, lo que hizo que llamara mi atención. Pero no sólo por eso, sino por la temática y el planteamiento de la trama. La verdad es que sí estaba un poco hypeado por ella… pero todo esto es una prueba más de que nunca hay que esperar nada, si es que no quieres terminar decepcionado… como en este caso me pasó
Somos lo que hay trata de una familia de caníbales que un mal día pierden a su líder, el padre, quien se encargaba de llevar el “sustento” a la casa. En ese momento, los tres hijos y la madre deben ideárselas para conservar su modo de vida, sin que se ponga en riesgo la estabilidad familiar.
La familia consiste de la madre, desesperada y un poco neurótica por la situación que están viviendo; un hermano mayor desubicado; una hermana sensata; y un hermano menor rebelde e impulsivo. Ellos son una familia pobre que vive en la Ciudad de México que, además de ser caníbales, reparan y venden relojes en un mercado sobre ruedas instalado en una zona muy pobre.
Describir esta película es tun tanto difícil por la mezcolanza tan desafortunada que le director hizo, pero lo intentaré.
Para empezar, esta cinta no es para nada gore ni da miedo, como muchos la pintan y como yo esperaba de un festival como el Macabro. Más bien se trata de una cinta de conciencia social, con comedia digna del canal 9 de Televisa, que hace excesivos homenajes a grandes clásicos del terror y la acción, mientras nos alecciona sobre las consecuencias que tiene la desintegración familiar. Sí, todo eso.
Somos lo que hay se presta a que varíe un poco la forma en la que hago mis reseñas en este blog, y dado que es una película difícil de describir, prefiero enlistar aquí los clichés del cine mexicano que contiene, mismos que están presentes en todo momento y de los que parece que nunca vamos a salir, lamentablemente:
- La temática social. Sobre esto hablaré más adelante, pero en la película siempre vemos pobreza, marginación, prostitutas, antros de mala muerte, suciedad… como si de verdad TODO México y toda la ciudad fuera así. Luego por eso nos preguntamos por qué los extranjeros tienen tan mala imagen de nosotros. ¿Evitar hablar de todo esto nos va a hacer mejores? No, pero pues desde Los Olvidados de Buñuel parece que esto es lo único que los cineastas ven en México.
- Adolescentes confundidos con su sexualidad / homosexualidad. Ok, esto tampoco es algo que el director haya inventado para la película: es toda una realidad, nadie lo niega. Pero la forma en la que lo emplea para la película se me hizo irrisoria, como si estar confundido con la sexualidad sea el único conflicto que los adolescentes tienen o como si la homosexualidad fuera EL problema que los adolescentes conflictivos tienen por excelencia… ¡no manches! Esto sí ya es un cliché de varias películas.
-El humor barato y simplón. Por eso es que digo que esta película bien podría pasar en el canal 9, cualquier sábado en la tarde. Yo pensé que estaba viendo una película de esas de “humor político” o el programa de “poli, policías” que parodian en Los Simpsons. Se trata de un humor diametralmente opuesto a lo fino o a lo inteligente, basados en la comedia fácil, la imitación, ese humor del que sólo te puedes reir cuando dejas tu cerebro en neutral y que ha sido una constante en el cine mexicano en toda clase de películas baratas de serie B.
-Sátira política. Dentro del humor que se maneja en la cinta, el guionista se dio el “lujo” de meter chistes políticos sobre el Bicentenario y el Gobierno. No sé si este tipo de chistes le hayan dado risa a todo el público de Cannes y de Canadá que supuestamente alabaron la película. Yo lo dudo mucho.
Mención aparte merecen unos judiciales que salen en la cinta y que, si bien son medio importantes para la trama, bien pudieron haber sido interpretados por Viruta y Capulina. Y entonces la película se pudo haber llamado “Viruta y Capulina contra los caníbales”. ¿Cuántas parodias de policías no hemos visto ya en la TV y en cine mexicano? De verdad, de pena ajena.
-Homenajes al cine extranjero. Kubrick, Hitchcock, Del Toro y demás glorias del cine son “homenajeados”, por no decir “emulados”, a lo largo de toda la película. Tanto que hasta el mismo director aceptó que muchos de esos homenajes hasta fueron inconscientes y los descubrió sólo cuando estaba editando la película. Sé que esto no es un cliché del todo “malo”, pero ya me cansé de oir a los directores mexicanos, sobre todo a los jóvenes, decir que “se inspiraron en”. Son pocos los que no dicen eso, son pocos los originales. Y está bien hacer homenajes, pero no hay que abusar de ellos. Vaya, ¡hasta escenas de Terminator están “homenajeadas”! Chale…
-Y EL CLICHÉ MÁS CLICHÉ DE TODOS LOS CLICHÉS DEL CINE MEXICANO. ¿A que no adivinan qué es? O más bien, QUIÉN es… pues sí, el señorón DANIEL JIMÉNEZ CACHO sale en Somos lo que hay. Sí, sale en una participación desafortunadísima, como empleado de una morgue de pocamonta. Su pésima y forzada actuación, que buscaba causar risa, se convirtió en uno de los muchos momentos que para mí salieron sobrando en la película. Claro que el director lo pensó para que tuviera importancia en la trama, y sí la tiene, porque a fin de cuentas no iba a desperdiciar el “gran” cameo de este actor.
No les miento: desde que vi que salió el señor Jiménez Cacho supe que la película se iba a ir al caño. Y no porque me caiga mal él o no me guste cómo actúa, sino porque su participación es tan simplona y ridícula que para mí rompió con la atmósfera que se creó desde el inicio con una fotografía buena (a secas), tomas interesantes y actuación buena del padre de familia (en la primera escena de la película vemos cómo muere).
Lamentablemente después de lo de Jiménez Cacho, y al oir las risas, algunas sinceras y otras de pena, de los asistentes, la película nunca levantó para mí.
Somos lo que hay tiene un guión tímido (por no decir cobarde): nunca se mete con profundidad a nada, ni a la comedia, ni a lo mórbido, ni a lo gore, ni a lo violento, ni al terror, ni a la conciencia social, ni a la problemática de la homosexualidad, ni a los dilemas de la familia mexicana actual, ni a la pobreza ni a nada. Es un coctel saturado de temas en donde ninguno termina de cuajar.
Al final de la proyección el director platicó un poco con los asistentes. Dejó claro que su intención principal no fue “espantar” sino crear conciencia sobre cómo la pérdida del núcleo familiar provoca esa desintegración. Lamentablemente, el tomar el tema del canibalismo no aportó nada a este desgastado tema. Pudo haber sido una película con pingüinos parlanchines, e igual hubiera podido hablar de la desintegración familiar.
Lamentablemente, esta temática del canibalismo tan atractiva (sobre todo para una película mexicana) se prestaba a mucho más, pero el director lo minimiza a ser una simple novedad, una simple “curiosidad” enmarcada por el tema principal que era la desintegración.
No verás escenas violentas, salvo algunos close ups temerosos a caras golpeadas o cosas así y un dedo humano con el que Daniel Jiménez Cacho hace una broma muy tonta. De ahí en fuera todo está “sugerido para que el espectador cree las escenas en su mente”, según el director… Sí verás persecuciones con los “poli, policías”, algunos crímenes muy oscuros, prostitución, etc.
Y el final… el final tampoco me sorprendió y no sé, pero me recordó MUCHO a Rojo Amanecer…
Aunque nunca le vi pies ni cabeza a Somos lo que hay, hay cosas que hay que reconocerle a Michel: me parece inteligente y audaz la idea de hacer una reflexión sobre la desintegración de la familia que se sale de los convencionalismos. Es una idea de metáfora que se vuelve original y afortunada al mezclar el elemento del canibalismo. Lástima que por querer meter tantas cosas, homenajes, comedias, chistes baratos y problemas paralelos como la prostitución o los que tiene uno de los protagonistas con su sexualidad, las persecuciones, o la rebeldía adolescente, la intención original se desvanece por completo. El concepto del canibalismo nunca llega a cuajar porque durante toda la cinta se habla de un "rito" que nunca conocemos ni vemos. Está bien que haya querido que el expectador "creara" todo en su mente, pero no hay que exagerar.
En resumen: Somos lo que hay es una película decepcionante, digna del canal 9, pero con una premisa original e interesante, así como intenciones de reflexión bastante buenas. Pero todo queda en un intento muy mexicano en la que el director se dejó llevar por su fanboyismo exagerado, su megalomanía, sus ganas de abarcar mucho que resultaron en apretar poco. Tal vez si hubiera sido advertido de que esta cinta no era lo que me imaginaba, me hubiera reído un poco más, pero acepto que yo tuve la culpa por crearme falsas expectativas. Ya que la vean ustedes, me gustaría saber su opinión.
Somos lo que hay se estrena comercialmente en México en octubre de 2010
jueves, agosto 19, 2010
Permanencia Involuntaria 121
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Por: POketronik
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Etiquetas:
permanencia involuntaria
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¿Qué creyeron? ¿Que no iba a haber más Permanencia Involuntaria?
¡Pues TÉNGUELENNNN!
Una vez más regresé a la guarida de Fausto Ponce para participar en su podcast. En esta ocasión, platicamos de mi experiencia en el E3, el estrés, las noticias y novedades que más destacaron y detalles censurados pero que aquí sí podemos decirlo porque tenemos LI-BER-TÁÁÁÁÁ...
xD
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¡Pues TÉNGUELENNNN!
Una vez más regresé a la guarida de Fausto Ponce para participar en su podcast. En esta ocasión, platicamos de mi experiencia en el E3, el estrés, las noticias y novedades que más destacaron y detalles censurados pero que aquí sí podemos decirlo porque tenemos LI-BER-TÁÁÁÁÁ...
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Espero sus comentarios y sus opiniones sobre el E3 2010.
martes, julio 20, 2010
Inception ("El Origen"): reseña / crítica
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Por: POketronik
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Etiquetas:
cine
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Los sueños son un mundo aparte que no todos deberían atreverse a explorar, porque siempre hay muchos riesgos. Sin embargo, Christopher Nolan (The Dark Night, Batman Begins, Memento) se atrevió mediante una mezcla muy afortunada y, sin duda, inteligente en Inception (“El Origen”).
Inteligente, porque la trama es acertada y profunda. Afortunada, porque nunca deja de ser un "blockbuster" hollywoodense enfocado a las masas, pero su gran mezcla de la vieja fórmula de película de acción con temáticas profundas es algo que muy pocos podrán (o querrán) explorar, ver más allá de lo evidente para meterse en las profundidades de Inception. Algo que me recuerda mucho los distintos niveles de interpretación y de disfrute de Evangelion. Niveles que también vemos, desde otro punto de vista, en los sueños, mismos que son el tema de esta cinta.
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En ella, Leonardo DiCaprio (Cobb) es un ladrón encargado de penetrar en el subconsciente de las personas en el momento en que su mente es más vulnerable: el sueño profundo. Sus habilidades le permiten entrar en la mente de las personas y robar información valiosa en un mundo en el que el espionaje ha avanzado a niveles extraordinarios. Es una realidad donde el mayor peligro no son las bombas, sino lo que pasa en nuestra mente: las ideas, mismas que se pueden expandir en la mente como un virus letal que modifica nuestras acciones y decisiones de forma inconsciente.
Las peligrosas actividades de Cobb le han puesto en la mira de muchas personas, por lo que es un fugitivo con el tiempo contado. Sin embargo, un último trabajo podría absolverlo. La tarea no es nada sencilla, de hecho, en teoría es imposible: alguien le pide que haga el proceso contrario, que implante una idea en vez de robarla. Si lo logra, ese alguien hará una llamada que le permitirá a Cobb reencontrarse con su familia y vivir en libertad. Pero esta tarea se complica cuando Cobb es perseguido de nuevo por alguien o algo que sabe cada uno de sus movimientos y pone en peligro su consciencia y su realidad… incluso dentro de los sueños.
Primero porque su temática es muy arriesgada (los sueños y el subconsciente), pero Nolan la trata de una forma creíble, con un planteamiento claro, reglas explícitas, guión acertado y dirección ejemplar.
Esto es destacable porque el tema se presta no sólo a ambigüedades, sino a caer en lo pretencioso. Es cierto que una película así tiene una gran dosis de pretención, pero esto es normal dada la temática. Sin embargo, Nolan no exagera ni va más allá, permitiéndote disfrutar la cinta sin decir “está muy jalada”. El director tiene mucha consciencia de lo que es la ciencia ficción, y de cómo una buena película de este género debe estar sustentada en mucha ciencia para que tú como espectador te creas la ficción. Es evidente que Nolan investigó muy bien antes de escribir su cinta y fundamentó muy afortunadamente sus pretensiones con ella.
Por ello Inception gustará a las masas: su trama es inteligente pero lo suficientemente aterrizada como para ponerte a pensar sin divagar demasiado. Los elementos que el director y guionista te da son suficientes para ponerte a usar tus neuronas pero sin frustrarte por no encontrar una “respuesta”. Es un ambiente controlado al que nos sumerge el director, muy ad hoc con la temática de la cinta, por cierto (ya que él logra lo que Cobb busca: implantar una idea y hacer que nos la creamos). Los elementos son claros como para hacerte producir tus propias teorías pero no va más allá ni divaga, es coherente con las reglas de su universo.
Por otro lado, el elenco y la forma en la que se nos es presentado siguen una fórmula que no puede fallar. ¿Viste Ocean’s Eleven? Inception se parece mucho a ella pero en el buen sentido: nos presenta a un elenco de “héroes”, cada uno con una función y personalidad específicas, con los que nos encariñamos y descubrimos sus motivaciones. DiCaprio es el líder de este elenco que brilla por sí mismo, aunque sin desdibujar el protagonismo del primero. Dicho "cast" tiene un objetivo en común que debe alcanzar bajo presión de tiempo, por lo que vemos las acciones de cada uno y la importancia que tienen para el todo, aumentando la tensión a cada segundo y sumergiéndonos en un thriller muy efectivo.
Dado que la trama se desarrolla en diferentes “sueños” o etapas que ocurren una al mismo tiempo que la otra, vemos versatilidad en las actuaciones y diferentes roles, así como escenarios y ambientes diversos. Un acierto muy afortunado sin duda alguna, pues Nolan logra emocionarnos y mantenernos siempre alertas, algo conscientemente hecho para agradar a las masas.
Sinceramente, esperaba mucho más espectacularidad en los efectos especiales; sin embargo, al ver la película como un todo, me pude dar cuenta de que éstos son adecuados, incluso podríamos decir que son “sobrios” si tomamos en consideración que ésta es una película que explora el subconsciente y los sueños de las personas. En otras palabras, los efectos especiales no son un estorbo ni desdibujan el objetivo primordial de la trama; son un elemento que ayuda mucho al guión y van en concordancia perfecta con el ritmo de la cinta. La complementan, sin ser el eje de atención como pasa en otros casos.
Sinceramente, esperaba mucho más espectacularidad en los efectos especiales; sin embargo, al ver la película como un todo, me pude dar cuenta de que éstos son adecuados, incluso podríamos decir que son “sobrios” si tomamos en consideración que ésta es una película que explora el subconsciente y los sueños de las personas. En otras palabras, los efectos especiales no son un estorbo ni desdibujan el objetivo primordial de la trama; son un elemento que ayuda mucho al guión y van en concordancia perfecta con el ritmo de la cinta. La complementan, sin ser el eje de atención como pasa en otros casos.
En cuanto a la trama, bueno, sé que habrá muchas teorías e interpretaciones sobre ella, y sobretodo sobre el intrigante final (tan intrigante como todo el resto de la cinta, muy al estilo de Blade Runner, si viste ambas cintas verás por qué). Aquí no me meteré al análisis porque sería muy largo y, a fin de cuentas, es muy personal (y además habría muchos spoilers). Sin embargo, lo que sí voy a destacar es que, a pesar de que Nolan aplica una fórmula vieja para agradar a las masas, logra lo que ningún otro “blockbuster” hollywoodense hará en este verano: hacer pensar al auditorio. Proeza que, según yo recuerdo, no ha logrado hacer ningún otro director con ningún otro “blockbuster” en los últimos años.
El manejo de los sueños es complejo, como ya lo mencioné, pero dado que Nolan nos dice las reglas del juego de una forma tan clara, es muy fácil que nos dejemos llevar por lo que nos plantea. Sin embargo, no nos deja las cosas tan fáciles y tenemos que ir hilando las pistas que nos da para entender realmente qué es lo que está pasando. Empero, este proceso no es nada complicado, denso ni pretencioso como otras películas con otros directores. Sin ser superficial o banal, el tema es tratado bien, a un nivel entendible para la mayoría de las personas. En lo personal, busco las películas complejas que NO sean entendibles para la mayoría, pero Inception me gustó porque es una película cercana a las masas sin ser estúpida.
El manejo de los sueños es complejo, como ya lo mencioné, pero dado que Nolan nos dice las reglas del juego de una forma tan clara, es muy fácil que nos dejemos llevar por lo que nos plantea. Sin embargo, no nos deja las cosas tan fáciles y tenemos que ir hilando las pistas que nos da para entender realmente qué es lo que está pasando. Empero, este proceso no es nada complicado, denso ni pretencioso como otras películas con otros directores. Sin ser superficial o banal, el tema es tratado bien, a un nivel entendible para la mayoría de las personas. En lo personal, busco las películas complejas que NO sean entendibles para la mayoría, pero Inception me gustó porque es una película cercana a las masas sin ser estúpida.
Lo que hace más cercana la trama a las personas es que todos hemos soñado alguna vez. Algunos recuerdan lo que sueñan, otros no. Algunos viven en sus sueños, otros viven a través de sus sueños, otros matan sus sueños, quisieran matar lo que ven en ellos o rescatar lo que ven en ellos. Todos hemos soñado y todos nos hemos quedado perplejos ante algún sueño particular que no entendemos pero, por alguna extraña razón, sabemos que es importante para nosotros. Todos queremos saber qué significan los sueños. Todos tenemos curiosidad por ellos y ése es el gancho perfecto que Nolan está empleando para hacer de Inception un éxito.
¿Vas a tener que volver a verla para entender del todo las reglas del juego? Sí, pero la experiencia de volver a verla no será una tortura ni algo de flojera o inútil porque hay muchos detalles que segurito se te van a ir vivos la primera vez que la veas. Así que vale mucho la pena verla de nuevo y a lo mejor así interpretas más claramente el final. Y dije “interpretar”, no “entender”, porque éste es uno de esos productos mediáticos que más vale interpretar que entender. Es mejor el viaje que el destino final, sin duda. Deja que tus neuronas trabajen, déjate llevar y disfruta de una de las mejores cintas de este siglo.
(Si alguien quiere poner aquí sus interpretaciones de la película, o sus teorías sobre los sueños o sus simples opiniones, son muy bienvenidos a hacerlo).
(Si alguien quiere poner aquí sus interpretaciones de la película, o sus teorías sobre los sueños o sus simples opiniones, son muy bienvenidos a hacerlo).
jueves, julio 01, 2010
Shrek Para Siempre: El Capítulo Final: Reseña / Crítica
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Por: POketronik
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La saga de Shrek es una de mis favoritas en cuanto a animación se refiere, pero debo confesar que para mí ha estado llena de luces y sombras.
Dentro de las opciones de estudios de animación que tenemos, creo que Pixar se lleva el triunfo en mis gustos personales, por la forma tan inteligente en la que trata temas adultos en cada una de sus cintas. Sin embargo, Shrek tiene algo que ninguna saga de Pixar tiene: el sarcasmo. Para mí, ese elemento es lo que para una solterona/puberta desesperada son unas lindas flores y un carrazo: me ganan con él.
Así, Shrek tiene ese encanto que, unido al de las parodias que hacen de todo el mundo usando los cuentos de hadas que todos conocemos, simplemente le da una ventaja insuperable. Siempre me ha gustado cómo usa esos cuentos para hacer críticas sobre la sociedad, parodias hacia ella y hacia los mismos cuentos, etc.
En el último capítulo de Shrek (o eso dicen que es), vemos este sello de sarcasmo y a un ogro congruente con lo que le ha sucedido en las anteriores cintas: parece que vive por fin "feliz para siempre" con Fiona, sus tres hijos, Burro y el Gato con Botas. La gente lo ve como un amigo y se ha convertido en toda una celebridad, que incluso es un atractivo para los turistas. Todos los días se levanta a atender a sus hijos y a soportar los incordios de Burro. Todos los días quiere hacer algo para consentirse a sí mismo pero no lo logra. Todos los días... todos los días... todos los días...
Entonces, en una ocasión se harta de tanta felicidad que se traduce en rutina y añora los días del pasado en el que era un ogro "soltero", asustaba a la gente, se bañaba en lodo y no tenía responsabilidades. De pronto, llega un personaje que promete que resolverá todos sus problemas. Es un pequeño individuo llamado Rumpelstiltskin que le ofrece 24 horas de ogro común y corriente. (Obviamente si sabes un poco de cuentos de hadas, sabes qué onda con Rumpelstiltskin y por qué no debes hacerle caso). Shrek acepta gustoso, pero a cambio él deberá darle un día de su vida a Rumpelstiltskin, ¿qué día? "¡Cualquiera!" dice el duende, "incluso uno que no te importe, uno que no recuerdes". Las consecuencias de esta decisión serán funestas para nuestro ogro, aunque también hay algo detrás del ofrecimiento de Rumpelstiltskin, algo que tiene que ver con su pasado y que pondrá en peligro a todo el reino de Muy, Muy Lejano...
Parece mentira que éste sea el último capítulo de Shrek. Sin embargo, lo hubiera podido borrar fácilmente para dejar la saga en una trilogía. Esta película se me hizo como uno de esos capítulos de relleno que sólo alargan innecesariamente (mas no arruinan) una gran serie de TV. Shrek 4 es como el capítulo de Nikki y Paolo de Lost. Sí, tristemente, así es.
La trama es como uno de esos episodios unitarios de una serie gringa en los que lo único que importa es ver a los personajes que tanto queremos en una nueva aventura, y el contexto y la justificación no importan. O como uno de los nuevos capítulos de Los Simpson.
El capítulo es redondo, con un planteamiento, un clímax y un desenlace al más puro estilo de las sitcom gringas que realmente no aporta nada a la saga. Es tan irrelevante que hasta el mensaje de la cinta, que en las películas pasadas era sutil, aquí es explícito y simplón, aunque no por ello menos real o menos aleccionador. No lo diré aquí, pero en los primeros minutos de la cinta lo vas a descubrir sin pensar demasiado.
La cinta se la lleva Rumpelstiltskin, quien ofrece los mejores chistes y parodias, aunque no deja de ser el típico villano que triunfa al inicio pero al final le va mal. No hay sorpresas en ese apartado.
Tal vez lo más atractivo de la cinta (para los que han visto todas las demás) sea ver a los mismos personajes de siempre pero en papeles muy distintos: Burro desconociendo a Shrek y negando su gran "amistad"; el Gato con Botas sin botas y tan gordo que no puede ni lamerse a sí mismo; Fiona convertida en una guerrera machorra que no muestra el más mínimo interés por Shrek; y el ogro convertido en un hombre norteamericano promedio, una versión patética de Homero Simpson pero sin la gracia y casi desahuciado.
Los chistes de la peli se basan precisamente en ese "cambio de papeles" de los personajes y en los cambios que han tenido y que parece que no se podrán revertir. Hay una gran falta de personajes memorables, y los que regresan sólo están ahí como metidos a fuerza para que no los extrañen los fans, "para despedirse" con diálogos que carecen de la inteligencia de las anteriores entregas y chistes simplones y lógicos.
Al capítulo final de Shrek le falta mucha magia y por lo tanto es una agridulce despedida para el ogro. No puedo decir que sea una película basura, pues me la pasé bien (a secas) en el cine, pero pocos serán los diálogos que vas a recordar, y pocas serán las anécdotas que repetirás una y otra vez del tipo "¿te acuerdas de la película de Shrek cuando...?". Hay momentos en los que sinceramente me reí, pero muy pronto seguramente olvidaré de qué.
¿Y el 3D? Bueno, está bien logrado en la cinta, pero esto del 3D en el cine es un asunto que sigue sin emocionarme demasiado, así que no hablaré mucho de él.
Shrek 4 es una película tristemente palomera (o "nachera", yo prefiero los nachos). Si eres fan, ve a verla para cerrar este ciclo que a muchos nos acompañó desde que éramos adolescentes hasta ahora. Si no, mejor espera a verla en un camión rumbo a algún destino al que llegues en mínimo dos horas para poderla ver completa.
Mi frase favorita de toda la película: "¡GRÚÑEME!" (cuando la vean sabrán a qué me refiero). Vale la pena verla en español, pues aunque el guión deja mucho qué desear, la actuación de Eugenio Derbez, Germán Ortega y compañía es afortunada.
¿Opiniones?
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Dentro de las opciones de estudios de animación que tenemos, creo que Pixar se lleva el triunfo en mis gustos personales, por la forma tan inteligente en la que trata temas adultos en cada una de sus cintas. Sin embargo, Shrek tiene algo que ninguna saga de Pixar tiene: el sarcasmo. Para mí, ese elemento es lo que para una solterona/puberta desesperada son unas lindas flores y un carrazo: me ganan con él.
Así, Shrek tiene ese encanto que, unido al de las parodias que hacen de todo el mundo usando los cuentos de hadas que todos conocemos, simplemente le da una ventaja insuperable. Siempre me ha gustado cómo usa esos cuentos para hacer críticas sobre la sociedad, parodias hacia ella y hacia los mismos cuentos, etc.
En el último capítulo de Shrek (o eso dicen que es), vemos este sello de sarcasmo y a un ogro congruente con lo que le ha sucedido en las anteriores cintas: parece que vive por fin "feliz para siempre" con Fiona, sus tres hijos, Burro y el Gato con Botas. La gente lo ve como un amigo y se ha convertido en toda una celebridad, que incluso es un atractivo para los turistas. Todos los días se levanta a atender a sus hijos y a soportar los incordios de Burro. Todos los días quiere hacer algo para consentirse a sí mismo pero no lo logra. Todos los días... todos los días... todos los días...
Entonces, en una ocasión se harta de tanta felicidad que se traduce en rutina y añora los días del pasado en el que era un ogro "soltero", asustaba a la gente, se bañaba en lodo y no tenía responsabilidades. De pronto, llega un personaje que promete que resolverá todos sus problemas. Es un pequeño individuo llamado Rumpelstiltskin que le ofrece 24 horas de ogro común y corriente. (Obviamente si sabes un poco de cuentos de hadas, sabes qué onda con Rumpelstiltskin y por qué no debes hacerle caso). Shrek acepta gustoso, pero a cambio él deberá darle un día de su vida a Rumpelstiltskin, ¿qué día? "¡Cualquiera!" dice el duende, "incluso uno que no te importe, uno que no recuerdes". Las consecuencias de esta decisión serán funestas para nuestro ogro, aunque también hay algo detrás del ofrecimiento de Rumpelstiltskin, algo que tiene que ver con su pasado y que pondrá en peligro a todo el reino de Muy, Muy Lejano...
Parece mentira que éste sea el último capítulo de Shrek. Sin embargo, lo hubiera podido borrar fácilmente para dejar la saga en una trilogía. Esta película se me hizo como uno de esos capítulos de relleno que sólo alargan innecesariamente (mas no arruinan) una gran serie de TV. Shrek 4 es como el capítulo de Nikki y Paolo de Lost. Sí, tristemente, así es.
La trama es como uno de esos episodios unitarios de una serie gringa en los que lo único que importa es ver a los personajes que tanto queremos en una nueva aventura, y el contexto y la justificación no importan. O como uno de los nuevos capítulos de Los Simpson.
El capítulo es redondo, con un planteamiento, un clímax y un desenlace al más puro estilo de las sitcom gringas que realmente no aporta nada a la saga. Es tan irrelevante que hasta el mensaje de la cinta, que en las películas pasadas era sutil, aquí es explícito y simplón, aunque no por ello menos real o menos aleccionador. No lo diré aquí, pero en los primeros minutos de la cinta lo vas a descubrir sin pensar demasiado.
La cinta se la lleva Rumpelstiltskin, quien ofrece los mejores chistes y parodias, aunque no deja de ser el típico villano que triunfa al inicio pero al final le va mal. No hay sorpresas en ese apartado.
Tal vez lo más atractivo de la cinta (para los que han visto todas las demás) sea ver a los mismos personajes de siempre pero en papeles muy distintos: Burro desconociendo a Shrek y negando su gran "amistad"; el Gato con Botas sin botas y tan gordo que no puede ni lamerse a sí mismo; Fiona convertida en una guerrera machorra que no muestra el más mínimo interés por Shrek; y el ogro convertido en un hombre norteamericano promedio, una versión patética de Homero Simpson pero sin la gracia y casi desahuciado.
Los chistes de la peli se basan precisamente en ese "cambio de papeles" de los personajes y en los cambios que han tenido y que parece que no se podrán revertir. Hay una gran falta de personajes memorables, y los que regresan sólo están ahí como metidos a fuerza para que no los extrañen los fans, "para despedirse" con diálogos que carecen de la inteligencia de las anteriores entregas y chistes simplones y lógicos.
Al capítulo final de Shrek le falta mucha magia y por lo tanto es una agridulce despedida para el ogro. No puedo decir que sea una película basura, pues me la pasé bien (a secas) en el cine, pero pocos serán los diálogos que vas a recordar, y pocas serán las anécdotas que repetirás una y otra vez del tipo "¿te acuerdas de la película de Shrek cuando...?". Hay momentos en los que sinceramente me reí, pero muy pronto seguramente olvidaré de qué.
¿Y el 3D? Bueno, está bien logrado en la cinta, pero esto del 3D en el cine es un asunto que sigue sin emocionarme demasiado, así que no hablaré mucho de él.
Shrek 4 es una película tristemente palomera (o "nachera", yo prefiero los nachos). Si eres fan, ve a verla para cerrar este ciclo que a muchos nos acompañó desde que éramos adolescentes hasta ahora. Si no, mejor espera a verla en un camión rumbo a algún destino al que llegues en mínimo dos horas para poderla ver completa.
Mi frase favorita de toda la película: "¡GRÚÑEME!" (cuando la vean sabrán a qué me refiero). Vale la pena verla en español, pues aunque el guión deja mucho qué desear, la actuación de Eugenio Derbez, Germán Ortega y compañía es afortunada.
¿Opiniones?
martes, junio 22, 2010
Permanencia Involuntaria 119
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Por: POketronik
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¡YA TERMINÓ EL E3!
¿Qué les pareció?, ¿cuál fue su compañía favorita?, ¿qué juego es el que más les sorprendió?
Después de un evento tan importante salen a la luz muchos comentarios e interrogantes, pero también tendencias que dominan la industria de los videojuegos en la actualidad.
En esta edición de Permanencia Involuntaria, platico con mi estimado Fausto Ponce sobre dichas tendencias que se reflejaron en el E3, ¿qué opinan ustedes? ¿Están de acuerdo con las tendencias que comentamos?
Espero sus comentarios, por ahora los dejo con una nueva edición de Permanencia Involuntaria. Escuchen TODO el programa, porque además podrán conocer más detalles sobre la iniciativa #Canon México, los recientes proyectos de Guillermo del Toro, cine, literatura, música, espectáculos y mucho más. Está de 10 este programa, lo que sea de cada quién xD
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¿Qué les pareció?, ¿cuál fue su compañía favorita?, ¿qué juego es el que más les sorprendió?
Después de un evento tan importante salen a la luz muchos comentarios e interrogantes, pero también tendencias que dominan la industria de los videojuegos en la actualidad.
En esta edición de Permanencia Involuntaria, platico con mi estimado Fausto Ponce sobre dichas tendencias que se reflejaron en el E3, ¿qué opinan ustedes? ¿Están de acuerdo con las tendencias que comentamos?
Espero sus comentarios, por ahora los dejo con una nueva edición de Permanencia Involuntaria. Escuchen TODO el programa, porque además podrán conocer más detalles sobre la iniciativa #Canon México, los recientes proyectos de Guillermo del Toro, cine, literatura, música, espectáculos y mucho más. Está de 10 este programa, lo que sea de cada quién xD
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jueves, junio 03, 2010
¿Un periodista de videojuegos necesariamente tiene que ser hardcore gamer?
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Por: POketronik
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Etiquetas:
profesional,
videojuegos
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No, y lamentablemente muchos creen que sí y por eso hay tanto vicio en "el medio". Creen que por jugar "mucho" ya son capaces o tienen la autoridad de autonombrarse "periodistas".
Un periodista no es un tester, son dos cosas diferentes.
Asimismo, el "hardcore gamer" podrá saber muchísimo, ser una enciclopedia viviente, pero de nada sirve si no lo sabe comunicar, porque a fin de cuentas a eso se dedica un periodista: a comunicar a los demás. Si lo que te interesa es ser famoso, o presumir tus récords o tus trofeos, públicalo en tu blog y ya.
Lo mismo pasa con los que presumen de haber jugado todos los "juegos de culto".
Es obvio que el periodista debe saber de lo que habla, y para ello ser "hardcore" puede ayudar, pero su trabajo no es sólo "dar la nota" o decir "yo lo jugué y está 'chido'" o "chafa". Debe analizar, ser crítico, saber entrevistar, identificar y distinguir lo que es relevante, cuestionar, saber lo que le inquieta a la gente. Si cuentas con estas capacidades, puedes hacer un comentario útil sobre un videojuego aunque sea la primera vez que juegas. Obviamente, si quieres dedicarte a ser periodista de toda la industria, debes haber jugado mucho más que un solo juego.
El periodismo es una profesión social por excelencia y muchas veces el "hardcore" sólo piensa en sí mismo y en presumir a los demás todo lo que sabe (no son así todos, aclaro).
Mis respetos para los que son "hardcore" y además saben comunicar (en toda la extensión de la palabra) sus conocimientos, porque no hay muchos así.
Muchos dicen: "un periodista debe ser objetivo, y yo lo soy porque soy 'hardcore', o sea que juego de todo". La objetividad es un mito, una irrealidad, y hasta diría yo que es un vicio porque muchos la confunden con decir que un juego es "bueno" o "malo" o ponerle un número o unas estrellas y así creen que están haciendo "críticas" o "reseñas".
Entonces, lo que distingue al "hardcore" del periodista es mucho más complejo que eso y yo creo que es la capacidad de análisis y de desmenuzar tu objeto de crítica, identificar su meta u objetivo y luego comunicar si lo logró o no.
Para mí es más "objetivo" un periodista que dice "no opino sobre tal tema porque no lo domino" a uno que dice "soy 'hardcore' y por eso opino de todo y digo subjetivamente que un juego es 'bueno' o 'malo', aunque no lo haya jugado, al fin que he jugado de todo, y éste juego seguro es bien parecido a X, que sí jugué''. La opinión, que es algo que busca mucho la gente, va mucho más allá de algo tan simple.
El texto anterior es una respuesta que redacté para responderle al estimado @danielessar en mi Formspring. Quise rescatarla antes de que desapareciera de ahí.
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Un periodista no es un tester, son dos cosas diferentes.
Asimismo, el "hardcore gamer" podrá saber muchísimo, ser una enciclopedia viviente, pero de nada sirve si no lo sabe comunicar, porque a fin de cuentas a eso se dedica un periodista: a comunicar a los demás. Si lo que te interesa es ser famoso, o presumir tus récords o tus trofeos, públicalo en tu blog y ya.
Lo mismo pasa con los que presumen de haber jugado todos los "juegos de culto".
Es obvio que el periodista debe saber de lo que habla, y para ello ser "hardcore" puede ayudar, pero su trabajo no es sólo "dar la nota" o decir "yo lo jugué y está 'chido'" o "chafa". Debe analizar, ser crítico, saber entrevistar, identificar y distinguir lo que es relevante, cuestionar, saber lo que le inquieta a la gente. Si cuentas con estas capacidades, puedes hacer un comentario útil sobre un videojuego aunque sea la primera vez que juegas. Obviamente, si quieres dedicarte a ser periodista de toda la industria, debes haber jugado mucho más que un solo juego.
El periodismo es una profesión social por excelencia y muchas veces el "hardcore" sólo piensa en sí mismo y en presumir a los demás todo lo que sabe (no son así todos, aclaro).
Mis respetos para los que son "hardcore" y además saben comunicar (en toda la extensión de la palabra) sus conocimientos, porque no hay muchos así.
Muchos dicen: "un periodista debe ser objetivo, y yo lo soy porque soy 'hardcore', o sea que juego de todo". La objetividad es un mito, una irrealidad, y hasta diría yo que es un vicio porque muchos la confunden con decir que un juego es "bueno" o "malo" o ponerle un número o unas estrellas y así creen que están haciendo "críticas" o "reseñas".
Entonces, lo que distingue al "hardcore" del periodista es mucho más complejo que eso y yo creo que es la capacidad de análisis y de desmenuzar tu objeto de crítica, identificar su meta u objetivo y luego comunicar si lo logró o no.
Para mí es más "objetivo" un periodista que dice "no opino sobre tal tema porque no lo domino" a uno que dice "soy 'hardcore' y por eso opino de todo y digo subjetivamente que un juego es 'bueno' o 'malo', aunque no lo haya jugado, al fin que he jugado de todo, y éste juego seguro es bien parecido a X, que sí jugué''. La opinión, que es algo que busca mucho la gente, va mucho más allá de algo tan simple.
El texto anterior es una respuesta que redacté para responderle al estimado @danielessar en mi Formspring. Quise rescatarla antes de que desapareciera de ahí.
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